Mi alma guarda silencio cerrando los ojos. No suelo hablar de mis sueños proféticos, pero en esta ocasión lo haré. En primer plano, tras una lluvia de estrellas, mi último…
Dedicado a todas las mujeres que sufren y mueren cada día. Dos almas inconscientes. Dos almas silenciosas. Una sonrisa noble y un color rojo caduco. Hoy, amantes invisibles.…
Aquí les dejo dos de mis poemas, “Otoño” y “ “Envío postal sin remitente” musicados por el cantautor madrileño Luis Fajardo. Espero que les guste. → Escuchar poemas OTOÑO Abro los muros de…
Antes de que llegaras nos visitaron los que levantan las mañanas y acuestan las noches. Iban vestidos con túnicas verdes y azules y sandalias de cuero natural. Me llamó…
Cuando te conocimos creíamos que traías un mensaje del cielo, pero las certezas, en ocasiones, también se tambalean. Te convertiste en el eco de aquel hombre de Dios que un…
Te escribo a sabiendas de que el encanto se deshizo. Una luz planetaria me ilumina el teclado. He estado pensando, quizá cavilando, en lo que debía de decirte. Perdí la…
Todo comienza a ser verdad cuando se escribe. Rodeado de ciudad, así es él. Su rostro tiene la ligereza de una gota de lluvia, alargado e inspirado. Rosetta es…
Todo parece haberse perdido. Todo salvo una parte de ti. Todo menos tú. Tu presencia quedó diluida en el espacio y se me mostraba como un milagro. Tu mundo no…
Escribo estas letras mientras cae la noche. Intento no olvidar. Horas más tardes se asoma el día. Y así día tras día. Nada aparente cambia en la ciudad, pero algo…
La crónica local de aquel día echaba humo. Sin que lo sospecharan, se habían despedido ya de muchos vecinos. Dos días atrás, habían encontrado una nota que decía: “Para ti,…
Aquel año el viento agitaba fuertemente los meses, y también los años, y aquellas vidas antiguas volvían a ser recordadas. Llegaban tiempos de consolación. Se habían buscado por todas partes…
Mientras las hogueras encendían los secretos de las familias, la mañana comenzaba a dar luz a la ciudad. Las viejas culpas se agolpaban, los meses se acumulaban y Gerard sentía…
