Te escribo a sabiendas de que el encanto se deshizo.
Una luz planetaria me ilumina el teclado.
He estado pensando, quizá cavilando, en lo que debía de decirte.
Perdí la juventud como las olas se pierden en el mar. El paso de un día a otro; unos azules y otros negros como el carbón.
Tanto llovió desde entonces…
Como una vela en el mar es mi afán por recuperar los años que se fueron.
Tengo la misma vida que le resta a un naúfrago. Sólo un resto de memoria y un anhelo desbocado.
Quiero que entiendas quién soy. Escondida en el ocaso, ya casi soy nadie. Tan solo un deseo, un anhelo que se diluye .
Tú a lo lejos como el abismo. Ellos, los que vendrán a recogerme, sentados frente a la noche pausada que crece en el horizonte.
Ahora me alejo de esta tierra llena de estrellas y artificios que ha engendrado tantos hábitos humanos. Mientras,en el otro lado, la melodía se aferra al ritmo.
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