A pesar de que hablaban mal de ti con la misma boca con la que te pedían favores habías decidido empezar la guerra
firmando la paz.
Recuerdo ver la franqueza en tu mirada cuando te quejabas de que no te quedaban velas para tanto entierro. Durante mucho tiempo fuiste testigo mudo del sentido del humor de algunos a costa de otros. También fuiste siempre muy amiga de las causas perdidas, por esta razón no me extrañó que decidieras pasar de las palabras a los hechos y que te reservaras el derecho de admisión para todos aquellos que te habían decepcionado.
Estaba convencida de que tarde o temprano reaccionarías a tanta injusticia. La soledad siempre fue tu gran compañera, y quienes se tropezaron contigo aquellos días cuentan que te vieron arrastrar maletas cargadas de memoria.
«La transgresora», así te llamaban.
Oí decir a los que te conocen que en los últimos tiempos te comportabas como una líder por la paz y que te adentrabas sigilosamente en países imaginarios forjados de aromas y sueños. Esa misma gente vio como a tu paso el aire se abría camino y huía. Oyeron también cómo dejabas atrás tu pasado y a todos aquellos que lo construyeron contigo. Ese rincón oscuro de tu alma hoy no siente miedo.
Y ya que me reconoces como tu versión alternativa en este multiverso en el que vivimos, decido hablarte desde el otro lado para recordarte que no haces tu camino sola. Donde tú habitas no es más que un pequeño rincón de esta tierra que hoy es un poquito más fértil gracias a que le has añadido tu voz y tu acción.
Continúa avanzando y cultivando mejores mañanas, por mi parte yo te seguiré abriendo los caminos y ordenando el tiempo en este Universo sin fin.
firmando la paz.
Recuerdo ver la franqueza en tu mirada cuando te quejabas de que no te quedaban velas para tanto entierro. Durante mucho tiempo fuiste testigo mudo del sentido del humor de algunos a costa de otros. También fuiste siempre muy amiga de las causas perdidas, por esta razón no me extrañó que decidieras pasar de las palabras a los hechos y que te reservaras el derecho de admisión para todos aquellos que te habían decepcionado.
Estaba convencida de que tarde o temprano reaccionarías a tanta injusticia. La soledad siempre fue tu gran compañera, y quienes se tropezaron contigo aquellos días cuentan que te vieron arrastrar maletas cargadas de memoria.
«La transgresora», así te llamaban.
Oí decir a los que te conocen que en los últimos tiempos te comportabas como una líder por la paz y que te adentrabas sigilosamente en países imaginarios forjados de aromas y sueños. Esa misma gente vio como a tu paso el aire se abría camino y huía. Oyeron también cómo dejabas atrás tu pasado y a todos aquellos que lo construyeron contigo. Ese rincón oscuro de tu alma hoy no siente miedo.
Y ya que me reconoces como tu versión alternativa en este multiverso en el que vivimos, decido hablarte desde el otro lado para recordarte que no haces tu camino sola. Donde tú habitas no es más que un pequeño rincón de esta tierra que hoy es un poquito más fértil gracias a que le has añadido tu voz y tu acción.
Continúa avanzando y cultivando mejores mañanas, por mi parte yo te seguiré abriendo los caminos y ordenando el tiempo en este Universo sin fin.
