Abro los muros de la noche repleta de sueños y sonrisas. Junto a mi sombra viajo en nubes redondas y blancas que arrastran mi destino. Apoyados en mi hombro van los abrazos que guardo para ti. Sin culpa ni engaño me adentro en tu vida, me cuelo en tus sueños aunque crea no conocerte. Estas pequeñas cosas que te digo, los libros que te leo, los besos que aún no te he dado, los que te regalo cuando crees que no te miro y mi espíritu de poeta que jamás conocerás lo invade todo. Hoy he vuelto a sentarme en el mismo banco donde un día hablábamos de presagios. Es otoño y luce el sol.

Leave a comment