El invierno gobernaba nuestra aldea y aquel sol hecho ternura dormía al despertar el día. Para escapar lejos de la corriente del tiempo se sumergió en edades pasadas sometiendo a otra vida su vida, enterrando el alma hasta tocar sus huesos. Abolió el deseo de morir y empujó su sonrisa hasta lograr dibujarla en sus labios. Pensó…
